1. Disminución de la acidez vaginal (aumento de pH): Cuando disminuye la acidez de la vagina desciende el número de bacterias protectoras (lactobacilos) y aumenta el número de bacterias que pueden causar una infección. El uso de productos como jabones íntimos o duchas vaginales, por ejemplo.
2. Falta de higiene: Ello aumenta el número de bacterias y riesgo de infección. No realizar el aseo correcto después de la defecación ya que se pueden arrastrar bacterias presentes en la materia fecal y que por la cercanía de la vagina penetren y generen infecciones. Tocarse la región genital con los dedos sin lavarse las manos después de defecar. Mantener tampones colocados por muchas horas, ya que ellos proporcionan un ambiente cálido y húmedo favorable para proliferación bacteriana.
3. Ropa interior ajustada y no absorbente: Este tipo de prendas pueden atrapar humedad, lo que favorece el crecimiento bacteriano y de levaduras (hongos) ocasionando infección.
4. Traumatismos: Si por el rascado o por otra causa aparece alguna pequeña herida en la piel de esta zona que permite el acceso de bacterias y su proliferación. El uso del rastrillo en esta zona provoca pequeñas grietas que pueden favorecer infecciones a este nivel.
5. Los cambios hormonales: Que se producen poco antes de los periodos menstruales y durante el embarazo pueden reducir la acidez vaginal causando infecciones. Durante la menopausia la disminución de estrógenos da como resultado disminución de la acide vaginal y adelgazamiento del tejido vaginal lo que facilita la formación de grietas por donde se da el acceso de bacterias y levaduras que ocasionan infecciones vaginales.
Por supuesto que se pueden tomar precauciones para reducir el riesgo de contraer dichas infecciones como:
- Evitar el uso de ropa ajustada.
- Evitar el uso de ropa interior de materiales sintéticos que no permiten la ventilación y guardan la humedad.
- Realizar el aseo genital diario apropiadamente y posterior a la defecación en sentido correcto (de adelante hacia atrás).
- Evitar el uso de duchas vaginales o jabones ya que alteran el microambiente de la flora vaginal normal.
- Practicar sexo seguro y limitar el número de parejas sexuales.
- – Comezón genital (puede afectar la vulva o la vagina o ambas).
- – Secreción vaginal anormal (coloración amarilla, verde, gris, blanca, lechosa, grumosa).
- -Puede presentarse mal olor.
- -Puede sentirse ardor y enrojecimiento.
- A veces sensación de quemazón y dolor.
- Recuerda que la secreción vaginal puede tener su causa en un trastorno que afecta otros órganos además de la vagina. Por ejemplo determinadas enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la infección por:
– clamydia
– gonorrea
– tricomonas
-herpes que además presenta vesículas dolorosas
Para hacer el correcto diagnóstico debes someterte a una examinación médica inmediatamente que inicien los síntomas.
Se realiza un examen de una muestra del flujo vaginal o del cuello del útero donde nos reportar que microorganismos están ocasionando la infección y nos ayuda a dar un tratamiento eficaz. Es muy importante realizarlo, ya que el tratamiento depende de la causa.
En los casos en los que no se atendió la infección pueden presentarse cuadros repetidos con síntomas más severos cada vez, puede presentarse multirresistencia a tratamientos antibióticos, sobre todo relacionado a la automedicación. Y Enfermedad Pélvica inflamatoria que pueda requerir hospitalización o incluso cirugía pélvica.